Sonrió y se fue
Brillaron sus ojos y la joya de su boca
Su cabellera se extendía sobre el mar,
Pero engañaba al mundo con sus palabras de plata
El misterio del alma espejea entre los números de oro.
Dame los treinta y tres puntos de santidad
Y su corona chispeante,
Que haga mi alma feliz
En tu lago puro,
¡ O Luna !