François Brousse
Poeta, filósofo y escritor francés
(Perpignan 1.913 – Clamart 1.995)

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Nacido en Perpignan, François Brousse se entrega desde su adolescencia a la poesía, ya antes de empezar sus estudios de Filosofía. La colección de poemas recientemente editada, Fantasías, reúne sus primeras páginas de inspiración iluminada escritas a los quince años. Su primer libro editado en 1.938, El Poema de la Tierra, describe las principales eras de la Tierra, desde sus orígenes hasta el futuro de la humanidad. François Brousse renueva el género francés de la epopeya, retomando la antorcha de las canciones de gesta hasta Víctor Hugo. Este género épico, potente y resplandeciente, está presente a lo largo de su publicación. De este modo, adapta las hazañas de tres figuras emblemáticas de la cultura universal: Rama con Ojos de Loto azul (1.952), Orfeo con la Frente Serena (1.984), El Canto Cósmico de Merlin (1.955). Siguen en eco tres ensayos de investigación: Zoroastro el Apóstol del Sol (1.972), Los Misterios de Apolo (1.986), La Copa de Ogmios (1.998).

Antes de la guerra, durante el movimiento surrealista, François Brousse busca una nueva vía interpretativa de los sueños, que explica en su opúsculo Por el tragaluz de los sueños (1.935). Durante este mismo período, da a conocer la existencia de un mundo “astral” unida al mundo del sueño, que analiza en La torre de Cristal (1.939) colección de poemas oníricos, en versos libres.

En los años de la guerra, François Brousse proclama su indignación contra el desenfreno de las fuerzas destructoras reflejándolo en los dos libros siguientes : Cantos en el Cielo (1.940), poemas donde exalta la belleza de la naturaleza y propone una alternativa espiritual a los tormentos del hombre mediante una evasión hacia el infinito; luego, A la sombra del Anticristo (1.945), donde expresa en sus versos, la fuerza de las ideas humanistas frente a la violencia.

En esta misma época, François Brousse se interesa por las profecías y comenta los poemas de Víctor Hugo en La Caída del Aguila Alemán (1.944) y en El Porvenir de los Pueblos (1.945). Fascinado, defendiendo la existencia de una intuición profética, descifrará durante toda su vida diversas profecías: El Apocalipsis de San Juan (1.945), El Secreto de las Tumbas Reales (1.947), Las Claves de Nostradamus (1.965), El Séptimo Error de la Humanidad (1.975), La Profecía de los Papas, Espejo del Mundo (1.981), Nostradamus Resucitado (1.998).

En 1.950, funda en Perpignan con diferentes artistas el Grupo de la Cuarta dimensión al que dota de un manifiesto: El Manifiesto de la Cuarta Dimensión (publicado en 1.973). Más allá del mundo de lo fenomenológico se despliega el dominio de la cuarta dimensión donde se desarrolla el supraconsciente humano. El poeta debe alcanzar el yo ideal, que brilla en el rechazo a todo tipo de pensamiento de odio, en el ejercicio independiente de la razón, en la búsqueda estética. La poesía de François Brousse se convierte en una búsqueda de humanidad, de inteligencia y de belleza, se pinta de idealismo, de metafísica y de misterio. Publica de 1.959 a 1.985, El Ritmo de Oro, Los Peregrinos de la Noche, El Iluminador de los Mundos, El Harpa con Cuerdas de Luna, El Eterno Reflejo, Himno a la Alegría, Revoloteos y Vértigos, De otro cisne a uno, Murmuraciones Mágicas, El Angelus de los Sueños, Embriagueces y Sueños, En el Reino de los Pájaros y de los Unicornios.

 Paralelamente, participa en la fundación del comité Víctor Hugo, revistas Agni y Sources-Vives. En dichas revistas, así como en los periódicos locales, publica artículos, críticas poéticas y cuentos fantásticos, entre los cuales se encuentran Antoine Orliac, Poeta Martinista (1.958), René Espeur, Biólogo y Poeta (1.979).

Hombre de cultura, se inicia en los distintos conocimientos o saberes. Se interesa particularmente por la astronomía, La Luna, Hija y Madre de la Tierra ( 1.957), De Pitágoras a Camille Flamarion (1.960) y por la kabala, El Arbol de la Vida y de la Eternidad (1.992). Publica algunos ensayos donde manifiesta el universalismo espiritual y propone otras visiones de la religión judeo-cristiana, San Juan, el segundo Cristo (1.954), Ecequiel, Mago Caldeano (1.955), Miqueas el Profeta (1.957), Lamenais y el Cristianismo Universal (1.959), Moisés (1.963), Amós, Pastor Visionario (1.968), El Evangelio de Felipe de Lyon (1.994), En la Luz Esotérica (1.999).

A partir de 1.985, François Brousse se dedica esencialmente a la composición poética y a la animación de cafés filosóficos de lo que fue precursor desde 1.975. Su poesía se vuelve más etérea y mística, El Aguila Blanca de Altaïr (1.987), El Graal de Oro con los Mil Soles (1.989), La Rosa de las Constelaciones (1.991), Las Transfiguraciones (1.992), El Beso del Arcángel (1.993), El Escalofrío del Alba (1.993), Los Reflejos del Infinito (1.994), El hombre con Pasos de Tempestad ( 1.995), Encuentro con el Ser (1.995), La Rosaleda de los Pájaros (1.997), La Metamórfosis Ideal (1.998), La Sonrisa del Astro (1.998), El Refrán de lo Absoluto (2.000).

François Brousse nos deja una obra de una prodigiosa erudición en el campo esotérico. Hoy en día tiene editadas más de setenta obras. Sea en el desciframiento de las tradiciones esotéricas o en los ensayos filosóficos, su amor por la poesía transluce en cada una de sus obras.

Eco de una sabiduría platónica o poeta del alma, instala en sus composiciones poéticas el impulso inspirador de toda búsqueda filosófica. La poesía se convierte en una verdadera vía espiritual porque transfigura al hombre apasionado por la belleza en una exaltación de lo absoluto y del amor del pensamiento . Nos acerca a una iluminación en el sentido budista, etapa última de lo vivido, donde nuestra consciencia se dilata en la inmensidad del mundo.

Deísta a la manera de los filósofos, François Brousse afirma la existencia de la reencarnación, necesaria para este largo peregrinaje nocturno hacia las alturas resplandecientes de lo innaccesible, trabajo prometedor de una sucesión innombrable de vidas, de muertes, de caídas y de ascensiones, pero cuya salida será sin duda la del triunfo del espíritu.

Su mirada permanente en las diferentes ensenanzas de sabiduría y tradiciones esotéricas aporta una dimensión ecléctica a su obra. Todas sus conferencias están publicadas y numerosas de sus discusiones o tertulias de una especial riqueza se han desarrollado en los cafés de Perpignan, de París, o en otros lugares abiertos. François Brousse, como un verdadero filósofo griego, impulsaba las preguntas filosóficas de un modo dinámico en búsqueda de lo Bello y de la Verdad.

 

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