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Las Posturas Divinas “Yo soy la hija del Soplo Sideral. El Soplo es la inspiración de los sabios, de los filósofos, de los redentores. Si quieres conocer el más grande de los misterios, sigue las huellas del Soplo, tu maestro y tu guía, y comprenderás lo incomprensible. Las actitudes divinas, unidas a la cultura del Soplo, estimulan el cuerpo, activan el espíritu, purifican el alma. El hombre tiene doce sentidos, la vista, el oído, el olfato, el tacto, el gusto, el sentimiento, la intuición, la receptividad de las ideas, la telepatía, el discernimiento espiritual, la clarividencia y la realización. Los fenómenos calificados de anormales o de sobrenaturales, los milagros de las religiones, no son más que el despertar de un sentido existente en todos los seres humanos en estado potencial. La perfección de nuestro ser corpóreo y fluídico, instrumento múltiple del espíritu, depende directamente del control de nuestro soplo, que es la fuerza vital centralizadora”. El texto anterior corresponde al discurso de Zora, y a continuación se encuentran las dieciocho respiraciones que he recibido de ella, como un talismán infinitamente valioso. Estos ritmos respiratorios tienen como finalidad el desarrollo de los sentidos desconocidos, los siete órganos sutíles que todavía dormitan en el hombre. Los números indicados para respirar son los más adecuados para cada realización . Lo esencial es encontrar una vibración que se adapte a vuestras fuerzas o capacidad pulmonar. Pero es preciso mantener las cadencias prefijadas. Se puede comenzar por tres segundos en principio. La respiración solar será, por ejemplo, 3-3-3. Luego, al cabo de algunas semanas, ir subiendo 4-4-4, 5-5-5, 6-6-6, hasta doce. Hay que pararse en el momento en el que uno sienta el cansancio y quedarse en el grado inferior. Los que lleguen a doce, cifra total del Zodíaco, habrán encontrado el mejor nivel. |