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Péhadrita entre las Estrellas Este libro sorprendente, escrito en 1.960, se encuentra fuera de todas las esperanzas y de todas las certezas. Cuenta que la Luna y Marte están habitados y que seres llegados de otros planetas atraviesan los espacios intersiderales. Hay admirables previsiones, como la de las tempestades magnéticas emanadas del Sol, que todavía no habían sido descubiertas en el momento de la elaboración. La ironía, la imaginación, la poesía, la profecía, la quimera, se mezclan allí en un torbellino de delirios. ¿Es simplemente un escenario tomado de los mundos paralelos o una exploración de los abismos del alma humana ? ¿Es una síntesis de estas aspiraciones ? Que juzgue el lector. Recordemos, no obstante, que Péhadrita, Hija del Sol, se ha manifestado casi en las mesas giratorias de Jersey, en 1.853, mensajes muy importantes que forman parte de una de las biblias de los tiempos futuros. El planeta Mirra, tan grande como dos lunas, gira sobre sí mismo en veinte horas, y alrededor de soles de colores, en doscientos días. Es por lo que los Mirranos dicen que se ha formado por el aspecto femenino del Maestro Supremo, por la Gloria Divina cuyo número es el dos. ¿Cuál es la geometría maravillosa que pone ritmo a los movimientos de Mirra, mundo formado de una substancia blanca , apenas más tangible que el humo ? Bosques de flores gigantes y transparentes, ondulados como las olas del mar, tienden sus innombrables corolas hacia los cinco soles con los fuegos multicolores. El gran astro central brilla con una intensa luz azul, y pone en movimiento en su rotación a cuatro soles más pequeños, uno dorado, otro purpurino, el tercero rosa, y el último de un violeta profundo. Siguiendo su transcurso, una Magia hechicera, siempre con nuevos colores, envuelve Mirra. En la atmósfera, con un aire exquisitamente sutil, flotan los mirranos. Los cinco soles han pintado su forma deleitosa. Imaginad una cabeza de mujer azul cielo, con un sólo ojo inmenso cuyo violeta llamea en el medio de la frente, y el cabello de un color oro fulgurante. Por esto salen cinco largos tentáculos fluidos, rosa suave, y se terminan en puntas de un rojo vivo. Todo ello se mueve en el aire a merced de un capricho que utiliza las corrientes magnéticas de Mirra. |