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Lammenais o el Christianismo Universal En esta obra, François Brousse expone y critica la teoría de Lamenais sobre el origen de las religiones. Procederían de una revelación primitiva hecha por Dios a nuestros antepasados Adán y Eva en el alba del paraíso terrestre. Así, todas las creencias contendrían las mismas verdades primordiales : la existencia de Dios, la inmortalidad del alma, la decadencia del hombre, el anuncio de un redentor. Los cultos idolátricos no encerrarían ningún error dogmático, se contentarían con adorar a los ángeles (convertidos en dios) adoración que únicamente debemos a Dios. La teoría de François Brousse está a la vez cerca y lejos de la de Lamenais. El poeta acepta la concepción de una religión universal de donde las otras proceden, así como una montaña es el origen del nacimiento de muchos ríos. Pero encuentra el principio de tal dinamismo en el interior mismo del alma humana, que contiene la idea innata de lo infinito. Esta idea basta para descubrir la existencia de Dios, la indestructibilidad del alma, la caída de la humanidad, la esperanza de los redentores. François Brousse subraya la multiplicidad de mesías, en contra de Lamenais que concentra todo en Jesucristo. El filósofo pone en la misma cima a Orfeo, Pitágoras, Lao-Tseu, Krishna, Buda, Osiris, Hermes, Akh-en-Aton y el Nazareno. Tiene ciertamente razón ante los ojos de la verdad, que es por esencia universal. |