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Lo Misterios de Apolo

En los misterios de Apolo, el autor de la Trinosofía de la Estrella Polar evoca la extraña y la secreta figura de un dios símbolo y enseñanza mística a la vez. Es un prodigioso viaje a través de todas las tradiciones, de todas las mitologías y de todas las leyendas que se inscriben en el periplo del Rey del Astro resplandeciente.

 

Introduccion

El Sol, cuya rueda de oro pisa los senderos ardientes del cielo, fue el dios central de esta armoniosa antigüedad que permanece como un perfume en el tumulto de nuestros corazones. Distribuidor de buenas acciones, arquero espléndido, suave caricia de amor, guadaña ardiente de muerte, el astro imperial suscita en los pueblos la doble sensación de temor y de adoración. El sol acabó por convertirse en la urna del fuego donde las almas versaron sus meditaciones, sus pasiones, sus sueños, toda la sangre de su ser…

Habiendo brotado la chispa sentimental, el engranaje intuitivo que duerme en el hombre se pone en marcha con una potencia ináudita. Es por lo que las mitologías solares encierran prodigiosas verdades, arrancadas por el genio del alma de la Naturaleza, en esta esfera metafísica y radiante, en este mundo de las Ideas que planea sobre la ilusión de los sentidos. El vivo universo posee una memoria, donde se apilan todos los acontecimientos del pasado, una voluntad donde brotan todos los fenómenos del presente, una inteligencia donde se elaboran los gérmenes ardientes del futuro. Los inspirados de antaño supieron sacar del vivo universo la Sabiduría con los tres rostros dirigidos hacia el tiempo, el espacio y la causa. No estaban lejos del conocimiento total. Los inspirados de ahora pueden intentar las mismas hazañas y, modernos Hércules, marchar con pasos de vencedores en las marismas frecuentadas por el silbido de la hidra.

Al comentador, le queda la meditación de las leyendas sagradas cuyas luces multicolores van de los secretos físicos al infinito y a lo Eterno. La leyenda de Apolo, ese dios que resume las intimidades del Sol y los recuerdos de un héroe atlanta, abunda en tesoros escondidos. Voy a intentar levantar el velo con sus pliegues resplandecientes.